miércoles, 8 de julio de 2015

Cuando el costo de la medicina se lleva el dinero para sobrevivir



Santo Domingo. 08/07/15. Después de trabajar por casi la mitad de la vida, muchos dominicanos terminan con una pensión pírrica que no les alcanza para cubrir los gastos de salud, en una edad cuando el cuerpo empieza a pasar balance.


Son muchos los casos, pero en esta ocasión, se tomó la historia de tres envejecientes que se ven en la obligación de asistir a un hospital público, porque el dinero ni siquiera les alcanza para costear sus medicamentos.

Ramón Troncoso tiene 74 años de edad, aún sus fuerzas le permiten trabajar en una finca privada, en Bayaguana, donde se le paga RD$1,500 al mes, de los cuales debe disponer RD$1,300 para comprar una caja de pastillas que contiene 30 comprimidos.

Tiene un año en tratamiento de una hipertrofia protástica que le hace permanecer con una sonda y que debe cambiarse cada dos semanas.

“Porque vivo en la misma finca donde trabajo, estoy un chin mejor, ya que allí me dan comida y cama, pero a veces si me cambian el tratamiento, el dinero no me alcanza”, expresa Troncoso.

Cuando le toca ir al hospital Francisco Moscoso Puello, a donde fue transferido del Luis Eduardo Aybar, antes de ser demolido, debe gastar RD$95 en pasaje.

Paula y Ángela

En el caso de Paula Carriño Uribe, después de laborar por más de 20 años en el Estado la pensionaron en 2005 con RD$4,500.

Tiene el seguro subsidiado y cada tres meses debe asistir al cardiólogo y al diabetólogo para dar seguimiento a sus problemas de salud relacionados con cada área.

Ella reside en el sector Capotillo, tiene 70 años de edad y el tratamiento diario de las dos enfermedades le consume más de RD$7,000 mensuales.

Recientemente, tomó la decisión de cambiar una de las pastillas que le indicaron por otra de menor intensidad, porque cuando fue a comprarla, la farmacia no la tenía disponible.

Se trata del Gripidol M4 que ella decidió cambiar por el M2, que es de menor intensidad, pero el precio es similar.

Es una situación que los pacientes suelen hacer, quizás, ignorando que ponen en riesgo sus vidas.

El otro caso es el de Ángela Jiménez, de 60 años.

Ella tiene seguro médico privado, pero prefiere ir al hospital público porque siente que le prestan mejores atenciones. En comparación con los demás, es la que mejor puede costear sus medicamentos.

Dice tener la suerte de que todo lo que le indican lo venden en las Farmacias del Pueblo y que con RD$100 le alcanza para comprar sus pastillas para la diabetes, la presión y problemas gástricos.






De: Diario Libre.

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