lunes, 17 de agosto de 2015

SD. Obesidad y diabetes, tema también financiero



Salud. Santo Domingo. 17/08/15. Antonio se levantó temprano en la mañana para ir a su trabajo. Luego de avanzar algunos menesteres en la casa, se sintió mareado, cosa inexplicable para él, pues a sus 40 años podía alardear de una buena salud.

La prolongación del malestar lo obligó a ausentarse del trabajo ese día y lo condujo hasta la emergencia de una clínica donde, tras varias analíticas, decidieron remitirlo a un nutricionista.

Los resultados de sus análisis indicaban un ligero aumento en los niveles de glucosa en la sangre, lo que se interpreta como una alerta temprana de posible diabetes. Aturdido, más por el hallazgo que por el malestar en sí, decidió seguir las recomendaciones del nutricionista de bajar su consumo de azúcar y grasa y ejercitarse por lo menos una hora al día. Su meta es bajar de las 200 libras que pesa.



La obesidad o sobrepeso, términos que usan los médicos para describir el peso corporal considerado no saludable, no sólo aumenta el gasto en salud, sino que reduce la productividad de las personas, según lo plantea la nutricionista Cándida Jáquez. También es uno de los principales factores de riesgo para la diabetes, una enfermedad que se caracteriza por el exceso de glucosa en la sangre y que afecta al 10% de la población dominicana, según datos del Instituto Nacional de Diabetes, Endocrinología y Nutrición (INDEN). Ese porcentaje equivale a casi un millón de dominicanos, de los que el 92% padece diabetes mellitus o tipo 2, y de éstos, entre el 20% y 25% debe su problema a la obesidad, según detalla el director general del INDEN, doctor Ammar Ibrahim.



Cándida Jáquez, que es presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de República Dominicana, advierte que la obesidad también afecta negativamente el crecimiento económico de los países.

En América Latina, México presenta una de las mayores tasas de incidencia de diabetes. Un estudio del Centro Nacional de Salud y Protección de la Confederación Patronal Mexicana, publicado por la revista Forbes en 2013, indicaba que los empleados con diabetes suelen perder hasta el 30% de sus días laborales, y que ganan hasta un 30% menos que sus compañeros.

Al 2015, se estimaba que los costos por atender los problemas de salud asociados a la diabetes tipo 2 en México eran de 85 mil millones de pesos mexicanos al año, periodo en que también se pierden unos 400 millones de horas laborales, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), publicados en enero pasado.

En el caso dominicano, no existen estudios que permitan ilustrar qué tanto afectan los problemas de diabetes al mercado laboral. Joel Santos, presidente de la Confederación Patronal Dominicana (COPARDOM) explica que tampoco existe una ´conclusión´ sobre diferencias salariales, pero da por hecho que la productividad en la persona diabética se reduce y que, eventualmente, esto puede significar una merma de la permanencia del individuo en el puesto de trabajo.

“No hay dudas que es algo que afecta el rendimiento laboral y eleva el ausentismo... pero las empresas no analizan ni toman en cuenta si la persona es diabético o no”, sostiene.

El director del INDEN opina contrario a Santos. “Cuando una empresa no va a emplear a una persona, no le dice que es por su condición de diabetes, pero la gente viene aquí con la queja de que por su condición de diabetes no les dan el empleo”.

La discriminación se siente, incluso, en los prediabéticos, término que en medicina engloba a todas las personas obesas, aunque clínicamente no lo hayan demostrado.

En tal situación están Margarita Gómez y su hija María. La madre, con 49 años, pesa unas 300 libras, y su hija de 23 años, tiene, en apariencia, un peso similar.

Ambas aseguran que las empresas las discriminan por su peso. “A ella se le ha hecho difícil conseguir trabajo. Y eso siempre pasa, porque cuando estaba más joven me ocurría”. Margarita asegura haber visto mucho rechazo, aunque logró insertarse al mercado a través del Plan Social de la Presidencia, donde laboró por 20 años y ahora gestiona una pensión.

María también ha sentido el rechazo. Ha salido muchas veces a buscar empleo a tiendas y zonas francas, pero sin suerte. Cuenta que en una ocasión fue con una amiga a una empresa. A su amiga la aceptaron pero a ella no, pese a que su nivel educativo era superior al de su compañera. Está convencida que la razón fue su sobrepeso, una condición que la deprime y, en ocasiones, hasta se les van las ganas de vivir. Para sobrevivir con su hijo de unos tres años, depende totalmente de la asistencia de su madre.

Una condición costosa

Además de dificultar la adquisición de un empleo, el tratamiento de la diabetes tiene una alta carga económica para el presupuesto familiar. Un frasco de insulina cuesta hasta RD$1,000, y una persona puede usar tres frascos en un mes. Los hipoglucemiantes orales, cuestan desde RD$500 la caja de 30 tabletas. Los paquetes de 50 unidades de glucómetro para medir la glucemia cuestan unos RD$2,000. A esto se agregan los gastos en consultas, jeringas, consultas y estudios médicos. Las cifras se consideran altas en un país donde el salario mínimo es de apenas RD$7,763.

El doctor Ibrahim destaca el alivio económico que representa el INDEN, donde todos los insumos se consiguen a menor precio y se ofrecen consultas gratis. El doctor, que actualmente celebra la jornada de salud “Agosto: Mes de la diabetes”, llama a levantar la voz y orientar al empresariado, para que vean a los diabéticos como personas con una condición, no enfermas, que pueden realizar cualquier actividad.

Educación y actividad

Margarita y María se consideran mujeres sanas. Si bien saben el riesgo de padecer diabetes por su sobrepeso, todavía no han encontrado voluntad para evaluarse, pese a las recomendaciones médicas. Tampoco la tienen para someterse a un régimen de ejercicio y dieta.

La última Encuesta Demográfica y de Salud (ENDESA 2013 indica que el 4% de las mujeres y al 3% de los hombres con edades entre los 15 y 49 años ha sido diagnosticado con niveles altos de glucemia en la sangre. El estudio determinó que el 74% de las mujeres y el 54% de los hombres, no realiza actividad físicas o deportivas intensas y solo el 12% de las mujeres y el 23% de los hombres se ejercita 5 o 7 veces por semana. La actividad física se considera el principal factor de prevención de la obesidad. La nutricionista Cándida Jáquez lamenta la poca disposición de población para cuidar su salud y llama a atender el tema de la obesidad y la diabetes de mano de todos los sectores. Aboga por una educación nutricional.

Prevención

Para revertir los niveles de obesidad y su incidencia en la tasa de diabetes que existe en el país, la nutricionista Cándida Jáquez recomienda hacer ejercicios, reducir el consumo de sal, azúcar, harinas y grasas trans, presentes en alimentos industrializados.

Además de la obesidad, la diabetes se asocia al factor congénito, mala alimentación, poca actividad física, factor hereditario y a algunas enfermedades o medicamentos que pueden dañar el hígado o el páncreas.




De: Diario Libre.

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